Como, otros de su generación, comienza con sistemas rigurosos, como el arte constructivo, que ocupa los primeros años de la década de los 70. Ya a mediados, el arte de Becerra encuentra otros horizontes en las proposiciones conceptuales y minimalista. Opera a través de instalaciones de escala por lo general medida, pero perfectamente acorde con los "soportes” que escoge. En lugar de telas, papeles o materiales, el soporte es la naturaleza misma, el medio urbano, o una vivienda semiderruida y abandonada. Bandas de colores primarios, vivos en el sol, bajan por las montañas cercanas a Caracas. Bandas de telas en franjas cortadas y paralelas, recorren la arquitectura dislocada de un hábitat que ya no alberga seres humanos, sino basura, yerbas locas, copiosos rayos de sol que entran por el, techo derrumbado. Los “estados de relación" pudieron comenzar entonces; pero en verdad llegaron mucho más lejos.

Roberto Guevara,